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¿Por qué comencé a ayudar a otros?

Durante años me dediqué a la preparación académica sobre el comportamiento humano. Ninguno de esos años fue mayor factor de cambio como la maravillosa experiencia de vida a través de mi primer noviazgo. No sé, si has escuchado antes el dicho que dice “tu apareja es el espejo de tu vida”. En realidad, así es. Fue por medio de mi pareja que pude darme cuenta de aquellas dificultades que guardaba en mi interior.

A través de la experiencia vivida pude comenzar un camino de aprendizaje. Descubrí que mis apegos, mis miedos, mi obsesión, mi necesidad absoluta de pertenencia eran programaciones viejas y mentales que vivían en mi inconsciente. Esas imágenes mentales obtenidas durante mi niñez y que seguían, hasta ese día, manejando y controlando el automóvil de mi vida. Sí, los esquemas guardados en mi inconsciente decidían por mí. Esas ideas que formé sobre el poder llegar a ser amado, recreaban una necesidad absurda de pertenencia, y obsesivamente deseaba ser amado. Es decir, yo no existía sin que mi pareja existiera a mi lado. Fue en entonces que comencé con una búsqueda imparable. Una búsqueda interna, extensiva y, de vez en cuando, dolorosa.

Así comienza mi autodescubrimiento. Me adentré a otras prácticas humanísticas sobre el encuentro con uno mismo. Comencé con la exploración del budismo. Pase después a la meditación Zen. Fue con el Zen que encontré el yoga Kundalini. Un tipo de yoga en la que se explora la alineación tripartita (tres partes) del ser: mente-cuerpo-espíritu. A la par de mi autodescubrimiento seguí preparándome académicamente. Me gradué con un master en literatura latinoamericana de la universidad Northeastern en Chicago, IL., y otro en Psicología escolar.  Unos años más tardes obtuve otro master en consejería académica de la misma universidad.

Yo mismo he participado en sesiones largas de psicoterapia. Sesiones en las que reviví una y otra vez las experiencias dolorosas sin ningun resultado. Reviví el dolor de haber crecido sin una presencia paterna, pues mi padre viajaba constantemente a los Estados Unidos a trabajar; reviví el abuso durante mi niñez; reviví una y otra vez los defectos de carácter, esa sombra que me seguía  sin dejar de existir.  En efecto, fue con estos constantes, “reavivamientos” de mis experiencias que probé la integración de cada una de las partes que formaban a Gerardo. Sí, el bueno, el malo, el inteligente, el humilde, el sincero, el egoísta, el sabio, el no tan sabio, el introvertido, el extrovertido, el necesitado de amor, el entregado, el limitado, el pobre y el rico. La Gestalt fue la practica psicológica que me llevó a reintegrar todas y cada una de esas partes que me pertenecían. Reintegrarlas para poder ser uno. Alinearlas para no dudar de mi sombra sino acogerla y saborearla en cada momento e instante vida. Fue entonces que encontré a un Gerardo renacido y reintegrado.

La vida como se percibe no es más que una proyección de lo que hay en cada uno de nosotros.  En este sentido, es necesario profundamente lo que guardamos dentro de nosotros y asi, experimente la regresión. La regresión como practica hipnótica nos ayuda a viajar miles y miles de años en el pasado para conocer aquella alma que nos corresponde en el presente. Mi experiencia con las regresiones me ayudo a encontrarme con viejas heridas que le acometieron a mis antepasados. Tuve la oportunidad de ver, sentir y perdonar a mis victimarios; perdoné al policía que me traicionó en la corte de un rey; perdoné al sacerdote que confesó mis pecados al amo; al duendecillo que se perdió por muchos años, le encontré. La regresión como forma de hipnosis nos ayuda a explorar los lugares exactos de los cuales nuestra mente nos mantiene protegidos tan ávidamente.

La vida es de cambios constantes y, dicho sea de paso, también nosotros. Al paso, enfrente una crisis más. Con forme pasaron los años, seguí expuestos a los viejos hábitos de mi mente. A la necesidad de ser amado sin condición. Entonces continué a la nueva aventura, y encontré mi siguiente tarea: conocer mis valores, revaluarlos, establecerlos y empoderarme de todo lo que ya soy. En realidad, ninguno de nosotros está roto. Todos y cada uno de nosotros estamos hechos a la perfección más divina en este universo. Eres todo lo que necesitas ser. Dentro de cada uno se encuentran los recursos necesarios para darle sentido a nuestra vida. Un sentido de dirección en cada una de las decisiones que tomamos. Un sentido de felicidad del que todo mundo habla. Con esta idea, conocí la práctica de la programación neurolingüística (PNL) y la hipnosis.

Y pensar que todo comenzó con un noviazgo. Sí, comenzó con el más grande amor que haya conocido en este mundo: el amor a mí mismo. Porque es desde el amor a mi persona que pude amar a los demás, respetar las formas de vida, y pensares. Fue desde la aceptación a mí mismo que pude aceptar a los demás, pude comprender que cada uno tiene su historia, y que cada una de las respuestas se encuentra en nuestro interior.  Me gustaría compartir contigo todas estas formas de crecimiento personal, permite ser parte de este hermoso proceso y caminemos juntos a descubrir tu nuevo ser mediante la programación neurolingüística, un proceso que te fascinará. Marca ya al (702) 292-7026 y agenda tu primera cita.